
El invierno suele ser un visitante que llega de súbito. De pronto, cambiamos las mangas cortas por los abrigos, cerramos ventanas y puertas, y encendemos la calefacción a toda potencia esperando mitigar esos primeros fríos que nos atacan desprevenidamente. Pero este año será diferente: Comenzaremos cuanto antes a preparar la casa para la estación fría.
Lo primero por hacer, en especial si vives en una nueva residencia y es el primer invierno que pasas allí, es analizar las ventilaciones y las aberturas.
Coloca burletes de goma o de espuma de goma en todas las rendijas de las puertas y ventanas, prestando especial atención a aquellas que se orienten al punto cardinal más frio. En ningún caso cubras las ventilaciones, ya que son indispensables para mantener el hogar oxigenado y saludable.
Una vez cubiertas las pequeñas aberturas, presta atención a los elementos. Los muros verdes en el exterior son ideales para cortar el viento, mientras que las enredaderas y plantas trepadoras asidas a los muros exteriores te ayudarán a aislar el hogar de manera indiscutida.
Coloca cortinas dobles, uno liviano para el día y uno frontal más grueso para la noche, y no te olvides de cerrar postigos, persianas y cortinas en que veas que comienza a oscurecerse el cielo.
Es el momento de limpiar y acondicionar los radiadores de la calefacción. Antes de calentarlos lo primero por hacer es la limpieza externa.
Coloca papel de periódico en el suelo, por debajo de cada radiador, y primero limpia con un paño húmedo. Ve enjuagando la tela para retirar el polvillo y la suciedad, sin añadir productos que pudieran dejar restos que, con el calor del sistema, puedan desprender olores desagradables.
Si el radiador posee manchas o marcas podrás repasar con un producto líquido aplicado directamente sobre el paño suave. Limpia, y luego aclara con el paño húmedo.
Sin quitar el papel del suelo, por precaución, llega el turno de la purga.
Cierra la salida de todos los radiadores y enciende la caldera. Cuando esté a punto, comienza a abrir la válvula de escape de cada radiador, en el orden correcto de circulación, para que el aire albergado en las tuberías salga y sea reemplazado por vapor. Una vez que notes esto, cierra esa válvula y continúa a la siguiente.
Recuerda limpiar los radiadores una vez por semana haciendo una limpieza en seco (con el plumero o un paño sin mojar) para evitar la acumulación de polvillo.
Al final de la temporada, antes de apagar el sistema hasta el próximo invierno, realiza una nueva purga, mientras que a lo largo de la época estival puedes proteger los radiadores con simples fundas de tela.
Fuente:
comohacerpara.com